Los robots salvarán a Talavera

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Ahora sí que sí. Tras quedarse con la miel en los labios y la hiel en el hígado con frustradas e ilusorias panaceas como el AVE, la plataforma logística, la venida de empresas a la ciudad, el despegue de Torrehierro y tal y tal, Talavera tiene a huevo el camino a seguir para acabar, de un tirón catódico, con sus endémicos problemas laborales, económicos e industriales.

Todo, advierto, porque los expertos en la cosa anuncian que los robots crearán 58 millones de empleos durante los próximos cuatro años. Magnífica noticia para este acosado territorio comanche, vive Dios, ya que no tendremos empleo, trenes dignos, industrias y por ahí, pero de robots, lo que se dice robots, estamos más que surtidos. Aunque de generaciones un tanto obsoletas, eso sí.

Teniendo en cuenta que un robot es, por definición, una entidad virtual o de mecánica artificial, ya pueden imaginar el optimismo que corre por estos barrios criticones ante la constatación de que en el consistorio talaverano en particular y en el conjunto de la sociedad talaverana en general, abunda una marabunta de entes expertos en infraestructuras meramente virtuales y gestiones preñadas de artificio.

Duchos en el cambio de chip según sople el viento para sus particulares engranajes, con la consiguiente y perenne presencia en la cosa pública con las mismas tuercas, bujías, tonterías y averías, y en el usodeexoesqueletos, dependiendo sus algorítmicos movimientos por tantode los pulsos e impulsos de maquinarias superiores, culminan su robótica estructura con una capacidad prensil tal que convierte en misión imposible que suelten lastre y abran paso a generaciones más avanzadas.

Su lento y rítmico movimiento de cabeza ante la presencia de cualquier modelo superior, similar a la de aquellos perritos que se colocaban en la bandeja trasera de los coches, su desconfiada e inquisitiva vista periférica y su demostrada solvencia en repetir ininterrumpidamente las consignas que previamente les han cargado en las fábricas nodrizas, avalan su impepinable singularidad robótica.

Y una vez acreditada y demostrada la esencia robótica de nuestros más insignes representantes políticos y sociales, tan sólo es cuestión de mantenerlos en sus respectivas peanas y poltronas, y si no haberlos echado antes, porque es justo ahora cuando podemos sacarles verdadero rendimiento si resultan ser ciertos los millonarios puestos de trabajo que, próximamente, nos traerán los robots.

Es una oportunidad única para el conjunto de una ciudad, Talavera, que debería renunciar a siglas tipo PP, PSOE, IU, Ciudadanos e incluso Ganemos, con las que tan sólo hemos hecho que perder, y aglutinar nuestras expectativas en una candidatura única bajo las siglas, un suponer, de ‘Robots por Talavera’.

Y a disfrutar de la robótica lluvia de puestos de trabajo, claro. Qué suerte hemos tenido, coño.

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