En Talavera no hay caminos, sino estelas de orfandad

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La movida promovida por la Junta de Casualidades al no conceder a Talavera una ayuda de 40.000 euros para el arreglo del Camino de los Caños pudiera o pudiese parecer una intrascendente entrega más del cansino culebrón que protagonizan casi diariamente el Gobierno regional y el Consistorio talaverano, pero la cosa tiene más miga y trascendencia de la que aparenta.

Todo, claro, porque no cuadra que Jefe Page y su cohorte de ‘pageadores’ aprovechen cualquier ocasión que se les pone a tiro de cámara, micrófono o cerveza, que siempre anima, para asegurar que Talavera es objetivo prioritario del Ejecutivo autonómico y con la misma, cogiéndosela con papel de fumar, negarleuna ayuda porque, presuntamente, se ha solicitado fuera de plazo. Pues vaya objetivo prioritario de mis cojones, con perdón.

A no ser, claro, que Talavera no sea objetivo prioritario de la Junta que nos arrejunta para salir del bache económico, social e industrial que nos va engullendo sin prisas pero sin pausas, sino como campo de batalla experimental y electoral contra un gobierno municipal de color político contrario al regional, el talaverano, al que hay que cuestionar, desacreditar y calentar cuanto más mejor.

Y como por otra parte Jaime Ramos y sus cuates no rehúsan ningún brasero, lo que hace el frío gubernamental, ahí están calentando el ambiente con el consabido y estéril fuego de artificio contra la Junta y el presunto atasque de la plataforma digital en la que se tramitaban las ayudas, apelando el Gobierno regional en su denegación a algo tan comprometido, solidario y objetivo prioritario como el derecho administrativo. ¡Glup!

El caso es que mientras unos y otros escenifican otro cargante y vergonzante episodio del ya estomagante ‘más eres tú tururú’, la que realmente se está quedando sin caminos, puertas y soluciones es esa puta base talaverana en cuyos intereses, me da a mí, ninguno de los prebostes políticos implicados piensa  a la hora de dirigir, decidir y discutir.

Una puta base a la que, por otra parte, le trae al pairo quién acumula más mierda en esa sempiterna e inútil guerra de ventiladores políticos, porque lo que quiere y necesita es que las ayudas lleguen y se queden. Aunque para ello, tú verás, habrá que cambiar el chip de una tribu pública que debe comenzar más pronto que tarde a caer en la cuenta de que la acción política no consiste en obstaculizar hasta destruir la labor del gobierno de turno para asaltar cuanto antes las poltronas del poder, sino en dejarse la piel por las necesidades e intereses de los ciudadanos.

Y luego, en función de los resultados, que decidan las benditas urnas y no el peso de la basura aportada por cada cual en forma de másteres, tesis, plataformas, plazos y demás zarandajas acusatorias y exculpatorias. Digo yo. Porque de lo contrario, al menos en Talavera, no habrá caminos, sino estelas de orfandad. Una pena.

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