Puja de parches y planes/panes de empleo en Talavera

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Aquí estamos, compañeros del alma compañeros, cogiendo el rábano de los planes de empleo por sus hojas más enjuiciadas y desquiciadas. Que sí, que el Juzgado de lo Social número 3 de Talavera ha sentenciado, en primera instancia y a raíz de la denuncia presentada por CCOO, que el Consistorio talaverano deberá o debería pagar unos 15 millones de euros a los últimos beneficiarios de estos planes/panes, por aquello de pan para hoy y hambre para mañana, por presuntas “irregularidades retributivas”.

 

Que sí, que las barras bravas sindicales y opositoras alzan sus pendones y peones en señal de victoria ante un gobierno municipal que, mucho más proclive a pleitear que a negociar, responde a las huestes enemigas con  el estandarte y parapeto de un recurso judicial, otro más, que anuncia belicoso y también victorioso.

 

Pero resulta, tropas públicas todas, que en esta justiciera batalla los muertos, figuradamente claro está, caerán como casi siempre del lado de una ciudadanía talaverana que primero sufrirá en sus bolsillos los costes judiciales del recurso de marras y que después, en el caso más extremo, verá cómo la bolsa común se ve seriamente mermada y amenazada si, finalmente y en pos de la justicia social suprema, hay que aflojar el tacazo de eurazos.

 

Y no decimos desde este territorio comanche de opinión que los trabajadores afectados no tengan que percibir lo que legalmente les pudiera corresponder, aunque sí que también habría que pedir responsabilidades y cuentas a la Junta como promotor y a la Diputación como cofinanciador de la cosa, sino que estas son simples hojas de un rábano, el de los planes de empleo, claramente amargo  por insuficiente para la Talavera actual.

 

Todo, claro, porque estos planes/panes son simples y estériles parches temporales e individuales, y que les quiten lo ‘bailao y cobrao’ a los beneficiarios, a una paupérrima situación global talaverana que, tú verás,  no va a superar la neumonía laboral e industrial que sufre con estas planificadas inyecciones de ocasión y mogollón, porque es algo así como tratar de curar un tumor con refriegas temporales de vicks vaporub. Que ya es tener moral y ser un morral.

 

Estos planes/panes sólo sirven, a mi modesto entender, para maquillar puntualmente las vergonzantes cifras del paro talaverano, acogotar económicamente aún más al ayuntamiento, fomentar el adagio ‘del paro vengo y al paro voy’ y apelotonar en torno a un seto o una rotonda, un suponer, a unas cuadrillas de trabajadores que contra su voluntad y dignidad se convierten en arquetipos, afortunados eso sí tal y como está el patio, de la carcoma social que siempre supone apostar por la solución/promoción individual y no por la ilusión general.

 

Un espíritu de ilusión que, vuelta la burra al trigo, tan sólo se hará carne ciudadana con esas inversiones e infraestructuras tan reivindicadas como necesitadas y aplazadas, o directamente frustradas, que devuelvan a Talavera la  dignidad y la pujanza comercial, social, industrial y tal y tal.

 

Y es que el futuro de una ciudad y de sus correspondientes ciudadanitos no se parchea y pleitea, sino que se pelea. Y no en los tribunales de justicia, precisamente.

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